Por qué Podemos es una farsa

«Estaba cantado, tras meses apareciendo en todos los canales de TV y con una campaña diseñada al detalle, lo menos era llegar al millón de votos. Otra cosa es que esos votos sirvan más para calmar el descontento en las calles que para conquistar derechos. La cosa es simple: ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que los medios capitalistas darían voz a diario a quienes les supongan un peligro? Es evidente que si invierten tantos millones es para todo lo contrario y la máxima disidencia que toleran en un debate son pullitas leves al PP y al P$OE para que el circo tenga más audiencia. No tardan en aparecer los que aseguran que si la derecha los ataca, es que tienen miedo. ¿Qué esperan, desayuno en cama? Ya lo tienen en platós. La derecha también ataca al P$OE hasta acusándoles de etarras y no por ello le suponen peligro alguno, evidentemente. Los capitalistas tienen miedo a quienes queremos acabar con su sistema, a quienes nos organizamos al margen de sus instituciones y no a quienes pretenden mantener sus privilegios o a lo sumo, recortarlos sólo un poquito. Resulta que vivimos en un Estado que a diario ejerce la represión contra antifascistas, que nos intenta silenciar ejerciendo el terror, pero que misteriosamente promociona a todas horas a unos que dicen ser el cambio. Cualquiera que sepa cómo las gasta el Estado verá que demasiado no cuadra, pero no es tan fácil, pues la necesidad de creer en algo sin análisis crítico ha convertido a muchos en una especie de testigos de Jehová que no atienden a argumentos de peso y que defienden a su mesías haga lo que haga. ¿Que hay un fiscal en Podemos que ha sido el número 3 en las europeas y que niega el derecho a la autodeterminación? Lo pasan por alto. ¿Que otra cabeza visible de la formación como Vestringe apoya las políticas migratorias de la nazi de Le Pen? Nada, nimiedades para ellos. ¿Que otros portavoces son trotskistas que han lavado la cara a la OTAN imperialista? Qué más les da si los genocidios ocurren a miles de km. Así con tantas cosas. La mayoría de los votantes por desinformados, otros tantos porque huyen del análisis crítico como los curas y una minoría consciente porque son socialdemócratas de tomo y lomo que aspiran a ser como el país que tanto cita Iglesias como ejemplo: la capitalista Finlandia.

Sucede que el asunto adquiere una peligrosa gravedad cuando como toda izquierda absorvida por el régimen, legitiman la brutal represión. No especulamos al señalarlos por ello, hay numerosas pruebas por youtube de cómo Iglesias ha protegido a la policía hasta de los insultos o ha asegurado que el peso de la ley debe caer sobre los “violentos”, es decir, sobre quienes ejercen la légitima autodefensa contra los ataques de los poderosos y ante la brutalidad policial. También de cómo intenta humillar a Pepita Seoane, madre de presos políticos comunistas, reduciendo la lucha armada a “pistoleros” en tono despectivo o asegurando que los presos políticos están de psiquiátrico en más de una ocasión. Para él estamos locos y desequilibrados todos aquellos que no vamos a apoyar a unos vividores que no se han jugado ni jugarán en su vida el pellejo por oponer una resistencia firme. Hablando así de la lucha armada, desprecia el papel imprescindible que, desgraciadamente (pues todos quisiéramos salidas más fáciles) ha tenido a lo largo de la historia para conquistar derechos que hoy nos arrebatan en la total impunidad. No se escandaliza tanto el señorito Iglesias con la lucha armada que practica el Estado para mantener la injusticia, prefiere defender a los antidisturbios que a quienes les lanzan piedras para defenderse o como respuesta por proteger a quienes protegen, no por “tarados” como pretende hacer ver. Sabemos desde hace tiempo que Iglesias prefiere ir de la mano de militantes del P$OE, como con su amiga Beatriz Talegón, que de la de comunistas, pero ya es el colmo que diga que estamos de psiquiátrico por no respetar la vida de los opresores como él. En todo caso debería hacerse mirar él ese buenrrollismo con fascistas en platós, que si ya anda de risitas con ellos en la TV, qué debe hacer detrás de las cámaras… A juzgar por cómo dicen tertulianos que se llevan de bien con él, tras discutir un poco, se toman unas copas. Vamos, como con han hecho siempre los fascistas con su mascota el P$OE.

Podemos es el P$OE y el PCE de la transición. Sirven al Estado para canalizar la rabia y así evitar estallidos o luchas más contundentes. Si la rabia se reduce a votar y a paseos tranquilos en manifestaciones, los poderosos también estarán tranquilos. Además, también legitiman la represión contra quienes vayamos más allá del pacifismo más sometido y le dan al Estado una imagen de pluralidad como si tolerara una alternativa mientras a diario ejercen la represión contra el anticapitalismo. Sin el P$OE y el PCE haciendo campaña a favor de la Constitución y respetando a la monarquía, la oligarquía fascista lo hubiera tenido muchísimo más difícil para perpetuarse en el poder y seguir con sus fortunas manchadas de sangre republicana. Sin Podemos, la misma oligarquía lo tendría mucho más difícil para contener la rabia popular y poner parches al tremendo descrédito que sufren sus instituciones antidemocráticas. Ahora que cada vez más clase obrera veía que en el congreso no hay salida alguna, llegan estos y le otorgan al Estado un carácter democrático del que carece. Crean un espejismo de libertad como si participando en su juego amañado pudiéramos conquistar importantes derechos. Cuando con los años sus votantes vean que no es posible, los castillos en el aire caerán y la ilusión ciega que generan se transformará en rabia por tantas falsas promesas. Hasta Felipe González tenía en sus inicios un discurso más duro aunque siguiera siendo un instrumento de los fascistas para evitar la radicalización de las luchas obreras. Iglesias ha llegado al vil extremo de reducir el problema de Zara a que ha de pagar los impuestos aquí, no a su brutal explotación. “Queremos que pague aquí y tenga sus beneficios aquí”, literalmente. Podemos no es alternativa alguna a nuestros problemas que no pueden solucionarse bajo el capitalismo al que tan bien sirven con discursos así que legitiman sus beneficios a costa de la explotación. Han rebajado el discurso hasta unos límites tan lamentables que hasta muchos círculos Podemos dicen “ni de izquierdas ni de derechas” e Iglesias preguntado hasta en un canal progre si monarquía o república, respondía que lo que decida el pueblo. Es decir, que si la monarquía ganara un referendum en el que no tenemos igualdad de condiciones por la millonaria propaganda que tienen a su favor, para este mimado de los medios de manipulación, la monarquía millonaria por el sufrimiento del pueblo y elegida a dedo por Franco, tendría legitimidad. Ni siquiera se posiciona claramente contra la monarquía, han rebajado el discurso aún más que IU, que ya es decir mucho.

Es evidente que en las generales arrasarán en cuanto a votos por varios motivos: desencanto de votantes de P$OE e IU, aún más presencia en televisión e internet y sobre todo por gente que hace muchos años que no vota o que no ha votado en su vida y que quieren probar algo nuevo sin saber bien qué es. Volviendo a lo expuesto antes, Podemos sobre todo se nutre de desinformados, pues si conoces bien cómo está el panorama, o eres un socialdemócrata o no los votas. Otro de los argumentos sin peso que utilizan los reformistas es que son muchos, cosa que tiene fácil contestación. ¿De qué sirve ser tantos sin una lucha revolucionaria? Si lo numérico es lo más válido, por esa conclusión absurda, es más útil el numeroso público de Pablo Alborán que pocos obreros leyendo a Marx. Pues evidentemente no, hace mucho más daño al capitalismo que unos pocos obreros lean a Marx y se organicen para combatirlo que todo el público de Alborán. Evidentemente esos pocos obreros aún no harán la revolución, pero caminarán hacia esta y sentarán unas bases, no como lo numeroso sin contenido revolucionario. La situación en el Estado español es tan desesperante que es comprensible que la gente se aferre a lo primero que le prometa un cambio fácil, por eso es aún más repugnante la estrategia de Podemos. Jugar con la esperanza de quienes más mal lo están pasando para que sus cabecillas sean vividores estrellitas, es muy bajo. No me refiero a muchos militantes de Podemos de base cegados por la ingenuidad o la ignorancia que no ganan nada y tienen buenas intenciones, algunos de los cuales ya han alzado la voz contra según que prácticas de sus cabecillas, me refiero a los que los manejan.

Del desconocimiento nace la creencia de que el poder emana de las urnas porque muchos, aunque sean conscientes de que falta democracia, olvidan a veces cómo los fascistas arrebataron el poder que tuvo la clase obrera en el 36. Con un genocidio nos robaron la democracia y no hubo un solo responsable tras la muerte del caudillo, siguieron en el poder aplicando cuatro reformas superficiales. Siguieron arriba con un poder que sustentan con el capital, con leyes hechas a su favor y con las armas. Por lo tanto, ya puede ganar las elecciones el partido que sea, que si la oligarquía financiera quiere seguir explotando eso no hay voto que lo pueda frenar. Ya puede ganar el partido que sea que si la Audiencia Nazi-onal herencia del TOP franquista quiere encerrar a comunistas en prisión con las fuerzas represoras a su servicio, eso no hay voto que lo pare. Hasta que no les expropiemos el capital a la fuerza, de la única manera que se puede, tendrán el poder con todo lo que significa: explotación, recortes, desigualdad social, guerras imperialistas, etc. Por si fuera poco, se han asegurado con la ley de Partidos, una ley que ilegaliza a partidos revolucionarios como el PCE (r), no llevarse ningún susto por la vía legal. Es decir, que la ley de partidos sirve para que un partido verdaderamente revolucionario que plantee una ruptura con el régimen y explique cómo, no pueda tener un altavoz legal. Los comunistas aprovecharemos también el poco espacio que da la legalidad para luchar, pero como dijo Marx sin traficar con los principios. El problema es cuando muchos creen que si Podemos gana las elecciones tendrá el poder. No, el poder lo seguirán teniendo los que verdaderamente gobiernan, la gran burguesía. Podemos podría a lo sumo impulsar cosas que a los poderosos les importen poco como hizo el P$OE: los matrimonios homosexuales, más facilidades para el aborto que las que pone el PP y poco más. Nadie dice que eso no sea necesario, pero lo que promete Podemos, cambios profundos en la economía aún sin romper con el capitalismo que es la raíz del problema, ni eso permitirán. El capitalismo monopolista de Estado no da para más, la forma de dominación de la burguesía en este Estado impide que por la vía electoral puedan realizarse cambios profundos, lo tienen todo atado y bien atado. Por eso la prensa burguesa, pese a darles espacio, les recuerda que lo que proponen es imposible bajo estos cauces. Así que es evidente que no tienen miedo alguno, pero es normal que discutan en varios aspectos con los fascistas más conservadores como estos lo hacen con otros partidos que tampoco les suponen un peligro. La discusión y el miedo son cosas totalmente distintas

En la transición el régimen debía utilizar a la izquierda domesticada para legitimar todas sus fechorías. Una vez tuvo el apoyo de esta a cambio de dejarles celebrar fiestas y poco más, ya pudo decir que había transición aunque quienes torturaron siguieran siendo policías y siguieran torturando o las cunetas siguieran pidiendo una justicia que no ha llegado aún porque los únicos fascistas que han pagado por sus crímenes han sido los ejecutados por la resistencia antifascista ilegal. Como en el timo de la transición, la izquierda domesticada actual cumple el mismo papel: el de legitimar al régimen ahora que tanto se pone en duda su legitimidad. Pero se le cae el disfraz a la bestia fascista, se le cae mientras da porrazos a diestro y siniestro, desahucia y recorta hasta en becas comedor o ambulancias. No le servirá ni Podemos para maquillarse como en la transición para parecer democrático, han ganado muchos votos pero también ha crecido la abstención activa y consciente que sabe que la lucha está en la calle y no en el parlamento.

No faltan los que aseguran que Podemos no es suficiente pero que es un paso más hacia delante. ¿Cómo va a ser un paso adelante si rebaja el discurso hasta la socialdemocracia? Eso no eleva la conciencia de las clases populares, al revés. Por supuesto que hemos de tener un discurso que entiendan las masas, pero gran parte de estas entienden mucho más de lo que aseguran esos embaucadores y tener un discurso accesible no implica que no sea revolucionario. Lenin combatió a los reformistas con complejos escritos, pero también con discursos comprensibles para todos los obreros. Hizo que su discurso lo entendieran las masas, pero no rebajó contenido revolucionario. Es lo que no cuentan los jetas de Iglesias y cia. que quieren hacer creer que dar un discurso comprensible implica venderles soluciones cómodas y milagrosas bajo el capitalismo, eso es algo totalmente distinto al trabajo de masas que tenemos los comunistas que no vamos al panadero a hablarle de dictadura del proletariado pero tampoco le engañamos. Ahora que las masas cada vez creen menos en este sistema vienen estos a venderles una salida digna para todos sin romper con este, si eso es dar un paso hacia delante quitando contenido revolucionario a las luchas en vez de radicalizarlas, apañados vamos. Podemos es como La Sexta: yendo de izquierdas lavando la cara al capitalismo.

Los comunistas no nos guiamos por la fe ciega, por eso no creemos en cosas como Podemos. Es nuestro deber avisar qué supone legitimar al régimen y hacer ilusiones falsas a la clase obrera. Eso hay que hacerlo más allá de internet, sectarios son quienes critican sin salir de su habitación para luchar, no quienes denunciamos a los partidos y sindicatos reformistas en las calles luchando con el resto de oprimidos, jugándonos a menudo el pellejo a diferencia de los que van de plató en plató. Los comunistas no creemos en castillos en el aire y con un análisis materialista advertimos que caerán, sabemos que no existen alternativas fáciles y que los cambios llegarán con mucha lucha dura, que la revolución tardará en llegar pero que para que llegue hacen falta pasos firmes y hacia delante, no hacia atrás como los de Podemos. Nosotros no legitimaremos esta especie de segunda transición con otro reyechuelo y una nueva izquierda integrada en el régimen pero con aún más atropellos contra las clases populares por una crisis capitalista que los reformistas no podrán parchear y que cada día nos pisa con más fuerza recordándonos que sólo con la fuerza nos quitaremos este terrible preso de encima».

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