Sociedad enferma

Hace algunos meses que soy moderador de un videojuego. Mi trabajo consiste en contestar preguntas y quejas de los usuarios.

Hoy, como cada día, me han llegado varias quejas de personas que han comprado ciertos “paquetes” de objetos para el juego pero que luego no los han recibido. Dichos paquetes tienen precios diversos: desde 5€ hasta 50€.

Hoy un chaval había comprado 3 paquetes de 50€: unas botas, un casco y no sé qué hostias más para “vestir” al héroe del juego. Un total de 150 talegos. En ese momento pensé: “куда катится мир?”.

Unos muriéndose de hambre y otros comprándole zapatos de mierda a un héroe de un juego que ni siquiera existe.

Y luego las rusas se alarmaban cuando les decía que no quiero tener hijos.

Actualización después de mucho tiempo sin escribir

Cuesta creer que hace dos meses clavados, en un día como éste, estuviera disfrutando del gélido San Petersburgo. En estos escasos 60 días mi vida ha dado un giro de 180º. Jamás lo habría imaginado. He cambiado de país, he conseguido y perdido un trabajo, he cambiado de compañeros de piso (piso que pronto dejaré, para más inri), y, lo que es más importante, he dejado escapar al amor de mi vida; coño, hasta el teclado desde que el que redacto estas líneas es otro.

Me da vértigo pensar en los giros tan inesperados que da la vida. Vértigo y miedo.

Ahora me encuentro, una vez más, en el punto de partida. De nuevo solo, sin trabajo y viviendo con mis padres. La diferencia es que el barrigón es ahora el doble de lo que era la última vez  que me encontraba en esta situación. Y luego dicen que la adolescencia es la peor edad.

Mi primer trabajo en Españistán

Es la primera vez en mi vida que siento de verdad que tengo un jefe, y la verdad es que no se lo deseo a nadie, sobre todo cuando el cociente intelectual del mismo es comparable al de Paquirrín y te manda hacer cosas sin sentido constantemente simplemente porque sabe que tu tiempo tiene el módico precio de 2,33€/hora. Todo eso me pasa a mí, al tiempo que constantemente me siento humillado cuando la oigo hablar de sus millones o cuando leo los contratos millonarios que firma. Todo eso al mismo tiempo que me ofrece un trato infrahumano, como si en lugar de una persona fuera su esclavo y debiera estarle agradecido.

Y claro, el ver que las que se supone son mis compañeras de trabajo reciben el mismo trato y que, para más inri, le lamen el culo a la jefa como si no fuera a haber un mañana, no me hace sentir mucho mejor.

Si trabajar es tener que aguantar esto durante el resto de mi vida 8 horas al día, prefiero morirme de hambre.

Instituto Cervantes de Moscú: Cómo colocarse por enchufe

Esto ocurrió durante una clase de un curso que hay en el instituto Cervantes para formación de profesores en enseñanza de español como lengua extranjera. La profesora estaba dándonos ejemplos de juegos que podíamos hacer en clase con nuestros alumnos, uno de ellos relacionado con el grado comparativo de los adjetivos. En un intervalo de esos de 20 minutos que nos dan para hacer ejercicios que un mono haría en menos de 5, alcé la mano para hacerle una pregunta a la profesora. Cuando ésta se acercó, le inquirí sobre el uso del adjetivo comparativo “mayor”. Como yo ya me imaginaba, me dijo que “más grande” se usa para comparar el tamaño de algo, mientras que “mayor”, para la edad. Entonces le hice la siguiente pregunta: “¿Por qué entonces es correcto el uso de “mayor” en la frase ‘El volumen de exportación de tabaco de Méjico es mayor que el de España'”?, a lo que ella me respondió, nerviosa: “Bueno, según tengo entendido es incorrecto usar “más grande”, lo mejor es decir siempre “mayor” para hacer comparaciones. Por supuesto, ante semejante gilipollez no pude quedarme callado y le respondí: “¿Entonces lo correcto sería decir ‘mi mochila es mayor que la tuya’?”. Ella respondió afirmativamente y se alejó dejándome consternado.

Esta misma profesora, pocos minutos más tarde, explicaría que “dejastes” es el pretérito perfecto simple del verbo dejar.

Consecuencias de contratar a gente por enchufe, amigos míos.

Snowden: un héroe mundial

Acabo de ver esta peli y me he quedado sin palabras (si bien ya conocía el caso). No puedo entender cómo cojones vivimos en un mundo tan jodidamente podrido que condena la razón y la cordura en favor del puto dinero.

Nos tienen tan apollardaos con la tele, que nos dicen que Snowden es malo y nos lo creemos. Tócate los cojones, Mariloles.

Si tenéis tiempo, echadle un vistazo al filme.

Conducir en Rusia

Por todos son conocidos los vídeos en los que los rusos salen haciendo borricadas al volante. No sé si será por el paupérrimo estado de las carreteras o bien por la malafollá de los rusos (probablemente por una mezcla de los dos), pero en base a mi propia experiencia confirmo que la conducción en el país es temeraria, y prueba de ello es que todos los coches están dotados con cámaras para que los potenciales accidentes queden grabados. Aquí os dejo este vídeo para que os hagáis una idea del susto que paso cada vez que cojo el taxi o —incluso el autobús— y el tío empieza a dar frenazos y a cambiar de carril cada cinco segundos.